NAVIDAD, TRADICION, MAGIA Y FAMILIA
Estar acompañada de mis padres, y a veces de mis primas, era una bendición. Pero cuando cumplí seis años, comenzaron a llegar los murmullos en los pasillos de la escuela, esos “cuentos” que intentaban desmentir una ilusión tan hermosa que me había acompañado durante toda mi corta infancia. Corrí a casa para preguntarle a mi abuelo, quien, a su manera, supo esquivar mis dudas. Aun así, la curiosidad quedó sembrada, y desde entonces comencé a observar con más atención cada movimiento. Eso no fue impedimento para que en casa me impulsaran a continuar con la ilusión, la tradición de la carta, los deseos, regalos, compartir en familia y el Niño Jesús. Mis padres supieron hacerlo de una manera tan especial que, aunque mis gustos cambiaban con los años, la magia siempre se mantuvo.
Pero la historia real, como suele pasar, comienza a escucharse en los pasillos de la escuela, tal como lo viví en mi época. Hoy llegó ese momento con el más pequeño de la familia, quien, al igual que su hermano mayor al momento de vivir esta revelación, tiene nueve años.
Santa y el Niño Jesús existen. Son un equipo que intenta llevar alegría a los niños del mundo. Y sí, los padres estamos involucrados, pero solo como parte de ese equipo maravilloso, ayudándolos a que la magia pueda cumplirse en una sola noche. Cada niño que descubre el secreto pasa a formar parte de ese equipo, y su misión es guardar el secreto para que la ilusión continúe viva en aquellos que aún son muy pequeños y no están preparados para entenderlo.
Los regalos no son solo materiales. Hay muchos niños que anhelan simplemente una familia, salud, un hogar, un techo. Esa también ha sido parte de nuestra enseñanza: que mis hijos entiendan que no se trata solo de ellos, que así como pedimos para nosotros, también podemos pedir y dar para otros.
Me sentí melancólica con esta revelación, pero tambien agradecida de vivirla; hoy todos formamos parte del equipo Santa. Me siento feliz de estar sembrando esta tradición en mis hijos. Que, sin importar cómo vivan la Navidad en su adultez, siempre recuerden que la magia no está solo en los regalos, sino en los momentos compartidos en familia.
Feliz Navidad!


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