NAVIDAD, TRADICION, MAGIA Y FAMILIA
Amo la Navidad. Desde niña fue mi época preferida (además de mi cumpleaños, claro está). Amaba ese olor especial que comienza a sentirse desde finales de octubre: un aroma a alegría, a amor en el aire, a movimiento, luces y regalos. Recuerdo con emoción escribir mi carta al Niño Jesús, esperar ansiosa la llegada de la Nochebuena para irme a dormir temprano y despertar el 25 de diciembre corriendo a ver los regalos que aquel niño tan anhelado me había dejado. Estar acompañada de mis padres, y a veces de mis primas, era una bendición. Pero cuando cumplí seis años, comenzaron a llegar los murmullos en los pasillos de la escuela, esos “cuentos” que intentaban desmentir una ilusión tan hermosa que me había acompañado durante toda mi corta infancia. Corrí a casa para preguntarle a mi abuelo, quien, a su manera, supo esquivar mis dudas. Aun así, la curiosidad quedó sembrada, y desde entonces comencé a observar con más atención cada movimiento. Eso no fue impedimento para que en casa me ...




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